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1º de Julio de 3081
Hoy se han unido a nosotros dos naves y se han puesto a nuestra cola. Su misión es
escoltarnos hasta la tumba de Silva para conseguir el equipo de comunicaciones. La gravedad del
momento ha impedido que viniera toda la escuadrilla, más que nada porque varias naves han sido
derribadas por el camino. La situación debe de ser horrible; dicen que hay skag y merot por todas
partes.
El equipo de comunicaciones que buscamos se ha convertido en un importantísimo
objetivo estratégico para la alianza antimerot. Calculo que estaremos allí en unos cinco días si no
surgen problemas inesperados, aunque lo más inesperado en esta zona es que no surjan
problemas.
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Desde que se unieron a nosotros las dos naves viajeras, Snorr no ha parado de dar
explicaciones de cómo ha llegado a bordo de una nave terrestre comandada por un asqueroso
humano. Ya ha maldecido cinco veces la médula de mis huesos, así que creo que me considera
un verdadero amigo. No se imagina las explicaciones que voy a tener que dar yo si vuelvo algún
día a la Tierra, porque lo de rescatar a un viajero no va a ser muy bien comprendido por la opinión
pública.
Los tripulantes de las otras naves dicen que están muy interesados en todo lo que les
pueda decir sobre la actual localización de la Tierra. Como ya he ido aprendiendo la dialéctica
viajera he respondido que si lo supiera me tiraría de cabeza a un volcán antes de permitir ser
escoltado por dos mugrientas latas centaurianas. Al parecer sólo Snorr me cree cuando digo que
voy errante en busca de mi planeta y no tengo la más remota idea de dónde puede estar. La
verdad es que lo comprendo: resulta difícil de creer que un explorador dedicado a descubrir
nuevos planetas no sepa donde está el suyo.
De momento parece que se ha alejado el fantasma de la soledad. Snorr es un magnífico
conversador si te acostumbras a sus juramentos y maldiciones; ahora, también puedo hablar con
los tripulantes de nuestra escolta que, ¡vaya por Dios!, también hablan mi idioma. La academia
militar de los viajeros le ha marcado varios puntos a la nuestra.
Menos mal que nosotros, además de una inteligencia parecida a la suya, tenemos algo de
lo que los viajeros carecen: ingenio. Si no fuera por el ingenio nunca hubiéramos podido
enfrentarnos a ellos. Lo mismo sucede con la imaginación, si es que hay alguna diferencia
importante entre imaginación e ingenio, porque la primera es condición imprescindible para que
el segundo florezca y dé frutos.
Los viajeros sacan conclusiones del análisis de las circunstancias y luego se organizan
magníficamente. Nosotros somos mucho menos perfectos en organización y planificación, pero
respondemos mucho mejor y más deprisa que ellos ante las situaciones nuevas, precisamente por
muestra capacidad, muy superior, para manejar conceptos inexistentes en el mundo real. Por eso
somos tan necesarios los humanos en la guerra contra los merot, porque ellos son una situación
totalmente novedosa y nadie como los humanos para encontrar rápidamente una manera de
plantarles cara. De momento, yo trataré de aportar mis puntos de vista, pero me temo que un sólo
humano no va a ser suficiente.
Afortunadamente, contamos con los elf. Esos sí que son unos genios del invento
maquiavélico y refinado.
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Los nómadas antalet han prometido enseñarnos métodos de fuga y
mimetismo y supongo que otras razas y culturas aportarán también sus habilidades específicas,
porque todo el mundo, puede que hasta los ondiros, tiene algo que aportar a esta contienda..
Quizás entre todos seamos capaces de parar esa oleada negra. Precisamente así, oleada
negra, era como llamábamos a las flotas viajeras debido al color de sus uniformes.
Ahora reciben ese nombre los merot, por ser totalmente negros, a pesar del blanco de sus
uniformes. Un viajero y un merot abrazados serían algo parecido al ying y el yang, pero con los
dos puntos el uno al lado del otro.
En estos momentos ha llegado una noticia estupenda: Snorr me acaba de informar de que
los Sokoy han decidido atacar únicamente a las naves skag y merot mientras dure esta guerra y
seguir los dictados tácticos de la Alianza, aunque actuando siempre como corsarios, que es el
modo en que mejor saben luchar.
Este acontecimiento tiene, en mi opinión, dos posibles lecturas:
O los sokoy han comprendido que el problema es realmente grave y la no beligerancia les
llevaría a la aniquilación cualquiera que fuera el vencedor, o bien, la situación militar es tan
desesperada que hasta los sokoy se ven con el agua al cuello y buscan la protección de la Alianza.
Como siempre, me inclino a pensar que la verdad es una mezcla de las dos posibilidades.
Sea como sea, compadezco a los merot si se convierten en objetivo único de los sokoy.
Eso no se lo hubiera deseado ni a los viajeros.
Una vez, en mis primeros años de explorador, atacaron nuestra flota saliendo de un
asteroide que habían ahuecado para utilizarlo como base. Pueden estar en cualquier sitio, en
cualquier momento y atacar en cualquier circunstancia. Son algo parecido a la muerte, que te
puede encontrar en cualquier ocasión y además sin aviso previo. Espero que molesten tanto a los
merot como nos han molestado a nosotros. Con eso ya me daría por más que satisfecho.
La misma noticia que hablaba de los piratas decía también que los kobold siguen
resistiendo en su área, causando grandes pérdidas a los skag, que son los atacantes. Esos kobold
parece que van a ser duros de pelar.
Creo que la dureza de una raza proviene de las penalidades que haya tenido que pasar y
de una componente espiritual que no sé identificar, pero estoy convencido de que existe. Cada
raza, cada pueblo, tiene su propia esencia, su propia alma, y es eso lo que hace que la reacción
ante un mismo estímulo sea distinta de unos grupos a otros. Hay quien llama a eso cultura, pero
yo rechazo ése término porque la cultura es modificable y el rasgo del que hablo no lo es.
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Esta es la primera influencia mental que he recibido de Snorr. Los humanos sin embargo
creemos, o mejor dicho creen, que el comportamiento y la reacción frente a ciertos estímulos
deriva del curso de la evolución de la raza, y que es únicamente la diferenciación de las
evoluciones lo que produce distintos tipos de respuestas. Yo estoy más de acuerdo con los
viajeros aunque no puedo dejar de reconocer la racionalidad de la teoría humana.
Los viajeros son una gran contradicción: actúan basándose en el análisis y piensan
basándose en el espíritu de las cosas. Sin embargo, esa disociación no los vuelve menos
coherentes, porque de algún modo, incomprensible para nosotros, han logrado conciliar el análisis
y el espíritu en una cultura que se ha demostrado viable.
En fin. Hasta mañana.
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