Planeta La Jodimos.

Imagen tomada por la "NHE Inspirada", del capitán Recaredo Silva.

 

7 de Julio de 3081

 

 

            Recaredo Silva sabía muy bien lo que se hacía al llamar La Jodimos a este sitio.

            Cuando estábamos en plena maniobra de aterrizaje nos sorprendió un grupo de skags que salió de la otra cara del planeta.

            Una de las naves viajeras resultó totalmente destruida y la otra tuvo que escapar de la zona, un poco tocada. Nosotros dimos con nuestra carrocería contra el suelo. Afortunadamente pude controlar la caída y estamos muy cerca del lugar en que cayó Silva.

            Me temo que no será sólo el sistema de comunicaciones lo que tendré que tomar de la nave de ese valiente explorador. Snorr está muy preocupado: teme que alguna de nuestras piezas averiadas lo esté también en la nave de Silva, pero eso no me parece probable, teniendo en cuenta la naturaleza de su avería.

            Tendremos que permanecer aquí unos días, pero no creo que luego pasemos apuros para escapar de la gravedad de este planeta, tan funesto como su nombre, porque por mal que se ponga todo, es seguro que podremos alejarnos lo suficiente para utilizar el sistema de Nickelmann. La agonía de Silva tuvo que ser algo terrible en un sitio tan áspero y desolado como este.

            Todo a nuestro alrededor on dunas y montañas gastadas, carcomidas por el constante viento y la arena. Aquí no hay una sola gota de agua ni rastro de que la hubiera nunca. La atmósfera es prácticamente de nitrógeno puro y vamos a necesitarlos equipos de respiración, lo que siempre es un incordio cuando se tienen que realizar trabajos duros y complicados.

            Snorr ha tenido una idea digna de un militar viajero: ha sugerido que si el peso no es excesivo, y no lo es, acoplemos todo el armamento de Silva a nuestra nave. De ese modo tendremos una potencia de fuego impensable para una nave exploradora. La única cara negativa del asunto es que para ello deberemos desprendernos del laboratorio de análisis botánico.

            No es precisamente cambiar flores por armas lo que más adeptos tenía en la Tierra <Footnote , pero qué le vamos a hacer. Si alguien se entera de que he tirado el jardín botánico para pertrecharme con el doble de artillería tendré una protesta multitudinaria a la puerta de mi apartamento, aunque, bien pensado, lo que tendré será una medalla, porque no me va a quedar más remedio que pedir asilo político en el planeta de los viajeros cuando mi gente se entere de que me he unido a ellos.

            En cuanto hayamos hecho esa reforma, nuestra parte más fuerte será la cola, así que el que nos busque la espalda para derribarnos se encontrará con una bonita sorpresa.

            Ahora estamos completamente aislados, sin noticias y sin saber si la nave viajera llegará a ponerse en contacto con alguien para pedir ayuda. Si al final ha caído volveremos a la situación de antes: solos, perdidos y sin saber a dónde ir.

            Esta vez será más fácil encontrar a alguien porque llevamos a bordo varios equipos de comunicación, pero es urgente reparar la nave y salir de aquí, no vaya a ser que bajen los skag a comprobar si nos hemos matado.

            Snorr ha dicho simplemente que los skag son unos tipos un tanto desagradables y que no ha tenido ninguna gracia lo que han hecho. Podría traducirse por algo así como que quiere comerse uno crudo a la hora del desayuno. Por contra, a mí me ha dicho que usará mi piel como tambor si no me doy prisa en reparar esta mierda terrícola. Son unos tipos curiosos estos viajeros.

            Desde que estamos aquí podemos contar los días y las noches. Lo malo es que uno no acaba de acostumbrarse a la gravedad de este mastodonte, que tiene un valor aproximado de 16.8 m/s2 , o sea, un poco menos del doble que la Tierra <Footnote , lo que hace que cualquier movimiento cueste un gran esfuerzo.

            Si este planeta estuviera habitado, las criaturas indígenas, aparte de tener un nombre un tanto problemático, serían bajitas y anchas. Snorr bromea diciendo que mediremos un par de centímetros menos cuando salgamos de aquí.

            Yo me conformo con salir.

    volver al índice