15 de junio de 3081

 

 

            Esto se ha puesto feísimo. Si no fuera por lo mucho que necesito el aparato de comunicaciones de Silva me daría la vuelta ahora mismo.

            Hace escasamente una hora he abandonado una nave viajera destruida sólo unas semanas atrás. El diablo anda suelto en este área y no se me ocurre qué hacer. Mi única experiencia de combate son un par de escaramuzas contra armas automáticas, siempre fáciles de burlar con las contramedidas electrónicas, pero si tengo que enfrentarme con algo capaz de derribar a un viajero no tengo ni las más mínima oportunidad.

            He conseguido activar el equipo de los vergessinos, pero no sé si debo transmitir con él; por una parte estaría más tranquilo si viniera alguien a echarme una mano, pero por otra tengo miedo a delatarme.

            Lo más seguro es que acabe lanzando un mensaje: no puedo estar mucho peor de lo que estoy, y hasta me alegraría de ver aparecer a los centaurianos. Ya se sabe que el enemigo deja de serlo en cuanto aparece otro adversario más peligroso para todos.

            No sé lo que daría yo ahora porque apareciera una flota terrestre y me sacara de este maldito atolladero en el que me encuentro. Incluso he deseado, y siento reconocerlo, encontrar alguna nave terrestre, completamente chamuscada y llena de muertos. Así por lo menos sabría que la flota humana está en alguna parte y tendría esperanza de salir de este parque de los horrores en que se está convirtiendo Nemo, el sistema que nunca debió existir <Footnote .

            Cuando me paro a recapitular los hechos me doy cuenta de que son demasiadas las preguntas sin respuesta: ¿qué hacen aquí los vergessinos, tan lejos de su zona de exploración y comercio?, y los viajeros, ¿qué han venido a buscar a este área remota, casi desconocida para ellos?, ¿tan grave es la amenaza que los vergessinos se han tenido que aliar con esos canallas viajeros?, ¿qué es lo que destruye a las naves vergessinas y viajeras?

            Son muchas preguntas y me temo que llegaré a enterarme de la respuesta de la última.

            Y de verdad que no me importa. De verdad.