22 de marzo de 3081

 

 

            La travesía se está haciendo pesada, pero ha mejorado mucho mi estado de ánimo. He visto una formación de cometas que me ha impresionado, y ya es difícil que me impresione un fenómeno astronómico. Me recordó a una lluvia de meteoritos, de las que en la Tierra hacían formular deseos a una miríada de seres humanos. Me pregunto si atribuían su poder a la condición de estrellas o a la de fugaces.

            A pesar de su belleza me preocupa ver una formación tan grande de cometas. Puede traer dos tipos de complicaciones: o un problema inesperado en la zona, o los kneip, esa raza de criaturas incomprensibles que van detrás de todo lo que brilla, como si fueran cuervos. Nadie sabe dónde viven, ni de dónde salieron ni a dónde diablos van; ni siquiera mantienen relaciones comerciales con ninguna otra civilización. Hay quien dice de ellos que son pastores de cometas, lo que es casi tan poético como estúpido. Además, ellos no los guían; solamente los siguen.

            Decía que son un peligro porque si llevas las luces encendidas te siguen como si fueras un cometa más, y cuando se dan cuenta de que es una máquina la destruyen para evitar interferencias. No se les llama kneips porque sean dueños de un grupo de tabernas, como podría pensar cualquiera que entienda la lengua de Gunther Footnote . Su nombre está formado por las iniciales en una lengua terrestre Footnote que venían a significar algo como Grupo Inteligente Inofensivo de Actividades Desconocidas. Lamentablemente, lo único que resultó ser falso fue lo de inofensivo. Estamos convencidos de que no son agresivos, pero es un peligro toparse con ellos cuando llevas las luces encendidas. Pasa algo parecido a lo que ocurría con las fieras terrestres de antes del colapso poblacional: no eran agresivas pero era mejor no cruzarse en su camino.

            Una vez conseguimos derribar una nave kneip dentro del sistema solar y capturar a sus tres tripulantes, pero no sirvió de nada porque murieron antes de que pudiéramos entendernos con ellos.

            Hasta ahora hemos encontrado diecisiete razas inteligentes en el Universo de las que ya iré hablando según surja el tema.

            De momento he nombrado a los malditos Footnote viajeros, los vergessinos y los kneip, así que todavía quedan unas cuantas, algunas muy curiosas, como los pipistrelli, descubiertos por un explorador bromista llamado Vittorio Porgessi, que tuvo la mala fe de llamarles "murciélagos" en el idioma de sus antepasados Footnote sólo porque eran completamente negros. Naturalmente, no tienen alas ni nada que se les parezca.

            De ellos ya hablaré otro día; ahora voy a jugar un rato al ajedrez.